De qué sirve
¿Sabéis la historia de Vincent van Gogh? Dicen que murió solo y arruinado. Consiguió fama de forma póstuma. ¿Os imagináis qué debe de sentir ahora su espíritu: alegría o frustración? Para mí es esta última; es decir, nunca le gustó a nadie su obra. La gente rica pasaba de largo y hoy está expuesta en los museos más importantes del mundo y todas las personas le hacen fotografías y compran prendas de ropa y accesorios de toda clase con sus dibujos. Es famoso, uno de los pintores más importantes. ¡Y tuvo que morir para serlo! Desde luego, debe de estar revolcándose en su tumba, el pobre Vincent. Qué psicópatas somos las personas: para que sus obras fueran merecedoras de algo tuvo que morir. Lo peor: hemos romantizado ese hecho tantas veces, en tantas series, como ese capítulo de Doctor Who donde conocen al pintor y le muestran sus obras en un museo. ¡El señor van Gogh lloraba de orgullo y alegría! Pero seamos sinceras: ¿acaso cualquiera de nosotras se sentiría bien sabiendo que...