La Geología y la Oceanografía
Según el doctor Sheldon Cooper, la Geología no es una ciencia.
Más bien es que la Geología está infravalorada y es muy desconocida para muchas personas. Por ello, hoy intentaremos echar algo de luz sobre el asunto. Vamos a hablar de:
La Geología y la Oceanografía
(o también llamada Oceanografía Geológica)
Cuando pensamos en el mar, puede que no se nos venga a la cabeza algo que pueda estudiar la Geología, porque casi todo es agua, ¿verdad? La Oceanografía Geológica estudia la parte inorgánica del océano y cómo funciona. La Química es una de sus ayudantes, aunque también participa con la Biología en el estudio de lo orgánico.
Así que, ¿de qué se encarga la Geología en el estudio del océano?
En primer lugar hay que explicar que el principal proceso geológico que sucede en el océano es la sedimentación: la caída y el depósito continuado de restos de organismos, partículas procedentes del continente, etc. Todo esto se da en la gran extensión de los océanos y mares del mundo. La meteorización, erosión y el transporte acontecen, sobre todo, en las costas. Además de los procesos geológicos que afectan a las rocas y minerales en general ya existentes en la corteza, hay algo más, debajo del océano, muy importante y que también estudia la Geología: los procesos geológicos internos- dorsales oceánicas, volcanes y subducción.
Veamos más detalladamente cada uno de ellos.
1. Sedimentación
Desde hace siglos, toda la materia del océano, así como la que termina en él, se deposita en el fondo. Capa tras capa, durante siglos. Los sedimentos se depositan en mayor cantidad cerca de las costas, pero pueden verse trasladados al fondo marino por el proceso de oleaje, o caer en mar abierto (Fig.1). En general, encontraremos estratos sedimentarios sobre aquellos pertenecientes a coladas de lava de las dorsales.
El estudio de estos sedimentos, desde el grosor de las capas hasta la composición, tiene un gran valor para la humanidad: las fuentes de energía y recursos minerales. Es bien sabido que el petróleo procede de los restos de plancton marino, depositados a lo largo de milenios. La Oceanografía Geológica se vale de instrumentos para estudiar estos sedimentos, como le ecosonda y el sonar (Fig.2). La necesidad de vigilar a los enemigos durante la Guerra Fría obligó a desarrollar una tecnología capaz de percibir cosas en el fondo del océano: gracias a un pulso de ondas sónicas, cuya frecuencia es conocida, se pueden detectar objetos a diferentes profundidades, ya que las ondas chocan contra ellos, rebotan y vuelven. Sabiendo la frecuencia y el tiempo, podemos calcular la distancia. Estos instrumentos también se usan en barcos pesqueros para detectar cardúmenes (bancos) de peces.
2. Meteorización, erosión y transporte
Dejamos el fondo oceánico y nos dirigimos a la superficie, hacia el continente: la costa. En esta zona tienen lugar tres procesos, principalmente: meteorización, erosión y transporte, aunque también hay sedimentación. El ejemplo: las playas. Resultado de la llegada de sedimentos del continente, arrastrados por ríos, glaciares o por otros agentes; así como, del fondo oceánico, arrastrados por el oleaje. He aquí el transporte.
En el caso de la meteorización y erosión, el oleaje es el principal agente. A la vez que transporta, erosionan los materiales de la playa. Con el tiempo, una playa de cantos rodados pasará a ser de arena. Además, conocemos las estructuras en forma de arco (Fig.3) que produce la acción continuada del romper de las olas contra el acantilado.
3. Dorsales oceánicas, volcanes submarinos y subducción
Por último, vamos a profundizar en la parte interna de la Tierra y en los fondos oceánicos. En primer lugar, las dorsales son largas cordilleras volcánicas, ocultas bajo cientos de metros de agua marina. En ellas se crea la corteza oceánica. La más famosa es la Dorsal Mesoatlántica que cruza de norte a sur todo el océano Atlántico (Fig.6). Ella ha sido la responsable de la separación de los continentes de África y Sudamérica, así como del los que componen el Hemisferio Norte, durante los últimos 250 millones de años (aprox.). De ellas sale material caliente: basalto principalmente. Lo curioso es que estos basaltos tienen magnetita, que, una vez fría, se orienta según el polo magnético terrestre -actualmente es el Norte. El hecho de que la lava no frene su salido a lo largo de los siglos ha permitido apreciar cambios en el magnetismo de los materiales de las dorsales, en bandas paralelas, lo que es un claro indicio del cambio del polo magnético de la Tierra (Fig.6.), y, por tanto, del paso del tiempo.
Seguidamente, hablamos de los volcanes submarinos. No es sorpresa que el fondo oceánico está plagado de fumarolas hidrotermales y de volcanes. Algunos de ellos emergen y forman islas, como las Canarias o el archipiélago de Hawái. Investigar -seguimiento y reconocimiento- de la actividad volcánica del fondo oceánico es otra de las actividades de la Oceanografía Geológica.
Finalmente, también estudia las zonas de subducción, bastante ligadas a los volcanes submarinos. Se trata de áreas cercanas a los bordes continentales en las que desaparece la corteza oceánica: desaparece el océano (Fig.7). Son lugares con un alto número de terremotos y erupciones volcánicas, con grandes cordilleras. Ejemplos son Los Andes, en Chile; o el Cinturón de Fuego del Pacífico.

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