Vivo en un pueblo
Vivo en un pueblo... Vivo en un pueblo rodeado por montañas, cercado por un río y próximo a la playa. Cualquiera que leyera esto diría <<¡Qué idílico!>>. Y es cierto que vivir en un pueblo tiene sus cosas buenas. Y el mío las tiene. Permitidme que os cuente: Vivo en un pueblo que se llena de flores amarillas en primavera y de lilas en otoño. Vivo en un pueblo donde se cosechan alcachofas por doquier, hasta tenemos nuestra propia fiesta de la alcachofa. En mi pueblo no nieva, pero hace frío. Decimos que es un frío especial porque <<se te mete en los huesos>>. Además, las casas están preparadas para el caluroso verano que nos visita cada año, así que dentro hace más frío que fuera. En mi pueblo, en otoño, no se caen las hojas. Vivo en un pueblo donde cada sábado hay un mercado local que se llena de gente: las voces se alzan, a veces acompañadas de la maravillosa banda que anima la mañana; se oyen las ruedas de los carritos de compra y se revisa la calidad del...