Reseña "La sociedad literaria del pastel de piel de patata de Guernsey"

 La Sociedad Literaria del Pastel de Piel de Patata de Guernsey



Nº de páginas: 304

Editorial: Salamadra

Año de primera edición: 2018

Idioma original: inglés

Autoras: Mary Ann Shaffer y Anne Barrows


<<En un Londres devastado por las bombas y que empieza a recuperarse de las terribles heridas de la Segunda Guerra Mundial, Juliet Ashton, una joven escritora en busca de inspiración novelesca, recibe la carta de un desconocido llamado Dawsey Adams. El hombre, que vive en la isla de Guernsey, un pequeño enclave en el canal de La Mancha, está leyendo un libro de Charles Lamb que habría pertenecido a con anterioridad a Juliet. ¿Cómo ha llegado ese ejemplar hasta Guernsey? ¿Por qué Dawsey decide ponerse en contacto con Juliet?

Dawsey es miembro del club de lectura la Sociedad Literario del Pastel de Piel de Patata de Guernsey, creado en circunstancias difíciles durante la contienda, una rareza en tiempos de ocupación alemana. Cuando Juliet acepta la invitación de estos excéntricos lectores para visitar Guernsey, entiende que ellos y su increíble sociedad literaria serán los personajes de su nueva novela, y su vida dará un vuelco para siempre>>.



Muchas personas habrán visto la película homónima, pero la verdad que la experiencia de leer el libro es totalmente recomendable, ya que, como muchas otras adaptaciones cinematográficas, se queda corta. En este libro descubrimos más que un romance sorpresivo: conoceremos sobre las vivencias de personas, que quizá pasaron desapercibidas en las historias de la Segunda Guerra Mundial; descubriremos la relación entre los alemanes y la gente en la ocupación y conectaremos con cada uno de los personajes.

-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------

<<Los derrotamos una vez y aquí han vuelto. ¿Cómo se lo hemos permitido [a los alemanes]>>.

Cuando pensamos en la guerra, nos imaginamos muerte y destrucción y caos; en los bombardeos, en la falta de comida... ¿Pero y después? Cuando todo eso termina, ¿qué queda? ¿Cómo sería caminar entre edificios vacíos, entre calles llenas de escombros, aún con el olor a pólvora en el ambiente? ¿Qué sucede con toda esa gente que nunca vuelve? ¿O con la que vuelve tan cambiada que te preguntas si acaso es esa persona que dejaste marchar?

La Sociedad Literaria del Pastel de Piel de Patata de Guernsey, desde mi punto de vista, nos lo muestra perfectamente. Se trata de una novela, escrita en forma epistolar, que sigue el camino de varios personas un año tras finalizar la guerra. Con este libro descubrimos qué se siente después de una contienda tan sangrienta y cruenta, cuáles son los principales miedo y preocupaciones cuando ya no hay enemigo al acecho pero su recuerdo sigue muy latente.

Todo comienza cuando Juliet Ashton recibe una carta de un tal Dawsey Addams, en la que le habla sobre un libro que pertenecería a la señorita. Desde ese momento, se nos presenta La Sociedad Literaria del Pastel de Piel de Patata de Guernsey. Un club de lectura creado como una tapadera para que los soldados alemanes no sospecharan de un festín ilegal en plena noche. ¿Había festines ilegal durante la ocupación? Al parecer, sí. 

El alimento más proteico, carne, estaba exclusivamente destinado a las tropas, así que los habitantes de la pequeña isla de Guernsey solo tenían patatas para comer. Sin embargo, aparece en escena un cerdo ilegal escondido, cuya carne invita a varios excéntricos personajes a una casa, en la que se emborrachan y festejan. Pasado el toque de queda, intentar volver a casa, con tan mala pata que los pilla la policía alemana. ¿Qué se hace en ese momento? Echar mano de los libros.

Porque todo el libro gira entorno a la capacidad de la lectura de conectar, de contar, de preservar la memoria y la entereza cuando todo lo demás se desmorona: Dawsey tiene un flechazo instantáneo con Charles Lamb, Isobel descubre el romance apasionado y dramático de Jane Austen, otro de los integrantes relee el mismo libro una y otra vez... Y Juliet Ashton, una joven escritora prometedora con un nuevo reto por delante, descubre que, durante la ocupación alemana, hay muchas historias por contar. Y esa es la de Elizabeth McKenna. Elizabeth vivía en Guernsey, y podría decirse que fue la fundadora de la sociedad literaria. Ella es el nexo de todo. Una mujer con carácter, que no temía a nada, ni a los estrictos alemanes que la invadieron. 

Juliet, a través de sus cartas, vas guiándonos, poco a poco, a través de la vida de Elizabeth en Guernsey, y es así como, tanto la señorita Ashton como nosotros, descubrimos que la guerra es mucho más que dos bandos luchando, que la principal preocupación no siempre fue acabar arrestados y que cuando todo acaba comprarse un par nuevo de zapatos es extremadamente extraño. 

-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------

En lo personal, este libro me ha enseñado tanto sobre cómo podría sentirse una persona en 1946. Mary Ann Shafer, la autora del libro, solo tenía 11 años cuando acabó la Segunda Guerra Mundial, pero ha conseguido mantener vivo el espíritu y las emociones de aquella gente que tuvo que sobrevivir a seis años de caos constante. Lo que más me sorprendió, y no creo ser la única en este, fue que lo peor de todo era la incertidumbre: el no saber cómo estaban los niños que fueron evacuados, o los familiares en el frente, o incluso el resto de tu propio país. Por supuesto, se nombra y se deja bien claro que no había apenas comida, pero nunca llegamos a conocer la situación de los pequeños enclaves como Guernsey en los que solo había patatas y otros tubérculos.... Los habitantes de Guernsey pasaban mucha hambre... pero también los soldados alemanes que se quedaron allí. Y el hambre nos hace a todos humanos.

Algo que no suele verse mucho en los libros de historia es esa especie de <<unión>> o <<complicidad necesaria>> entre los alemanes y el resto de habitantes de las zonas ocupadas. En este libro, comprenderemos que esta relación era más compleja de lo que pensamos. Porque cuando la necesidad apremia y todo es caos, a veces, los humanos recordamos que no necesitamos enfrentarnos.

Y eso me ha enseñado esta novela: la Segunda Guerra Mundial dejó muchas cicatrices. De muchas ya estamos olvidándonos, lo cual explica por qué la idea de un enfrentamiento tan violento no nos parece tan descabellada. Pero en aquel año, en 1946, después de todo lo vivido, el sentimiento reinante era de incredulidad: ¿cómo podían haber pasado por tanto durante tanto tiempo?; también de regocijo: ¡por fin ha acabado!; y de preocupación: no podemos permitir que esto se repita. Y es por ello que es imperativo contar las historias de la gente que vivió aquellos años. Historias como la de Elizabeth. 

-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Desde luego La Sociedad Literaria del Pastel de Piel de Patata de Guernsey es una novela indispensable en los tiempos que corren, cuando parece que nuestra cara volverá a mostrar sorpresa cuando el <<enemigo>> desfile triunfante en nuestra ciudad y no tengamos jabón para lavarnos. 

TheWriter.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Mi experiencia como profesora

Reflexión 25/11/2024: "Recuerda quién es el verdadero enemigo"

Primera universidad